10-03-2018, 12:54 PM
Tenéis una organizadora un poco sosa y vaga, pero espero que entendáis que lo bueno se hace esperar. Hoy os traigo por fin los relatos de los que al final han resultado ser 5 felices participantes con muchos cambios.
Las normas para votar:
- La votación será pública, en este mismo hilo.
- Repartid 3, 2 y 1 punto entre los tres relatos que más os hayan gustado.
Por ejemplo:
- No es necesario repartir todos los puntos.
- Los participantes también pueden votar, pero no a sí mismos.
- Las votaciones terminarán el domingo 18 de marzo.
- El ganador se anunciará el lunes 19 y será el que organice la próxima edición.
Consejo de la Mima: estaría guay que opináseis sobre qué os ha gustado de cada uno y qué no, así los podemos comentar entre todos y puede servir a los concursantes para mejorar.
Mucha suerte a todos!
NÚMERO 1
Tan irremediablemente fría, tan insufrible resultó ser la actitud del carcelero, que el señor Temuyin decidió poner fin a ese breve momento en la eternidad que llamamos vida. Sus deseos de ver renacer el imperio mongol cayeron en saco roto, el país se quedaría recluido en esas montañas y planicie más allá del desierto siberiano.
Desde Ormuz hasta Ulan Bator estremeció la tierra cuando el bisnieto del gran Kahn murió, haciendo estéril todo intento de retornar el mando a su emperador. Persia siguió su camino separado del destino de su antaño dueño, los vasayos se creyeron libres de la represión pero no había hecho nada más que comenzar una nueva filosofía de poder basada en la sharía.
A 1625 kms de distancia de Susa, en Trebisonda, se decidía la suerte del enfermo imperio Constantinopolitano. Tal fue la repercusión de esta historia que en los albores del fin del mundo se decidió darle forma esférica a la tierra para evitar que la sangre derramada en el mar Negro y Mediterráneo se perdiera en el infinito del universo.
La piel temblorosa de los enemigos de la fe se convertía en aire cuya esencia desaparecía para dar razones a los caballeros de que su causa era justa. Las Cruzadas se sucedieron en la península de Anatolia y Tierra Santa, la sangre de cristianos y sarracenos se entremezcló en el punto del Mare Nostrum donde casi 2000 años antes el rey Darío perdió su cetro y su vida. En Salamina se volvía a dictar sentencia.
NÚMERO 2
Tan irremediablemente fría, tan insufrible y cínica como siempre, tan hostil y altanera rasgaba la paz que tras los años que logré escapar de ella pude cosechar.
No entiendo como el alma maldita de una amante despechada que tomó la decisión sencilla de llevar su cuerpo a precipitarse hacia la nada, impactando contra el suelo y crujiendo de forma atroz, me persigue para romper mis sueños y ahogar lentamente mi aliento.
Trágico día de Abril cuando te conocí, cayendo en la seducción más simple y tóxica que jamás pudiera imaginar, lentamente en vida me hiciste creer muerto, robaste cada minuto de placer, arrancaste la amistad y la autoestima y tejiste con los retales de mi esencia un ser desfigurado y lleno de miedos, odio y arrepentimiento.
Tres abriles a tu lado y dos trimestres, la caída de las hojas se llevó también la venda de mis ojos, en un arrebato de fuerza y orgullo que nunca sabré de donde salió pude correr hasta la puerta, bañarme bajo la fría lluvia de Octubre y gritar tu nombre, al que respondiste airada saliendo tras mi estela mientras yo corría a ver el mar desde el acantilado, allí me encontraste, pasmado hasta escuchar tus pasos en el barro, mis palabras se mezclaron con el viento y tras librarme de la carga las gotas de lluvia disimulaban tus lágrimas de ira, poseída intentaste arrojarme a los infiernos, resbalando y bajando en solitario hacia ellos, desapareciendo entre las olas.
-¿Has venido a llevarme?
NÚMERO 3
Tan irremediablemente fría, tan insufrible, la luz se perdía en su negro corazón. Tan solo el recuerdo de sentirme atrapada entre sus tentáculos puede hoy agarrotarme la garganta y ponerme de rodillas, suplicante. Parecería que aun ahora soy capaz de notar todos aquellos ojos que jamás vi, aquel enjambre de monstruos sin nombre que no estaban allí, bajo mis pies, esperando a devorarme lenta y brutalmente. Puedo escuchar el resquebrajar cristalino de su manto en perpetuo movimiento y mis manos luchando por mantener la cabeza a flote, golpeando tambores que se escurren entre los dedos para tocar una sinfonía de agónica partitura.
Las Nereidas se muestran galantes. Con una peculiar dulzura salada y esa suave danza de vaivenes infinitos, la seducción surte efecto en la inocente alma encandilada. Solo cuando ya sientes su tacto, en el instante en el que tu voluntad ha sucumbido, solo cuando ya sus manos se deslizan por tu piel, tan irremediablemente frías, tan insufribles, es entonces cuando te arrastran al más azul de los infiernos: aquel en el que nada arde pero el miedo quema.
NÚMERO 4
Tan irremediablemente fría, tan insufrible, tan dura... Podría no darle la estocada final, pero sería no acabar algo que necesita ser acabado. La idea llevaba tiempo corriendo por mi cabeza, necesitaba soltar el lastre que suponía tenerla dentro de mi, por más que intentaba buscar una excusa para no hacerlo no era posible encontrarla.
Casi como si un ser maligno se apoderara de mi cuerpo. Algo me hacía alargar las manos hacia ella. Acepté mi destino de forma irremediable, esperando que su frialdad no supusiera algo demasiado difícil de soportar. Mis manos se acercaban y, aunque por una parte quería luchar, por otra no.
Me resigné, en gran medida porque la resignación significaba acabar con todo aquello que me había llevado al punto en el que me encontraban. En ese instante, mis manos por fin la tocaron, y así la sentí, irremediablemente fría, con una insufrible cualidad para hacerme temblar y una dureza que me obligaba a agarrarla con firmeza.
Estaba dispuesto a acabar con todo, la cogí, me la llevé a la boca, reflexioné unos instantes y acepté el destino. La separé de mi boca, la posé sobre el papel y la tinta fluyó, las palabras salieron, y mi sequía acabó para siempre.
NÚMERO 5
Tan irremediablemente fría, tan insufrible con sus sarcasmos, pero todo era una coraza, incluso su mirada penetrante, que me impedía mirarle fijamente a los ojos.
Me preguntan ¿porque no me arriesgo?. Por que nada más me despido de ella con dos besos, me voy caminando a mi casa y ya la hecho de menos. Y si tuviera un no por respuesta, se acabaría eso de soñar despierto.
Las normas para votar:
- La votación será pública, en este mismo hilo.
- Repartid 3, 2 y 1 punto entre los tres relatos que más os hayan gustado.
Por ejemplo:
- No es necesario repartir todos los puntos.
- Los participantes también pueden votar, pero no a sí mismos.
- Las votaciones terminarán el domingo 18 de marzo.
- El ganador se anunciará el lunes 19 y será el que organice la próxima edición.
Consejo de la Mima: estaría guay que opináseis sobre qué os ha gustado de cada uno y qué no, así los podemos comentar entre todos y puede servir a los concursantes para mejorar.
Mucha suerte a todos!
NÚMERO 1
Tan irremediablemente fría, tan insufrible resultó ser la actitud del carcelero, que el señor Temuyin decidió poner fin a ese breve momento en la eternidad que llamamos vida. Sus deseos de ver renacer el imperio mongol cayeron en saco roto, el país se quedaría recluido en esas montañas y planicie más allá del desierto siberiano.
Desde Ormuz hasta Ulan Bator estremeció la tierra cuando el bisnieto del gran Kahn murió, haciendo estéril todo intento de retornar el mando a su emperador. Persia siguió su camino separado del destino de su antaño dueño, los vasayos se creyeron libres de la represión pero no había hecho nada más que comenzar una nueva filosofía de poder basada en la sharía.
A 1625 kms de distancia de Susa, en Trebisonda, se decidía la suerte del enfermo imperio Constantinopolitano. Tal fue la repercusión de esta historia que en los albores del fin del mundo se decidió darle forma esférica a la tierra para evitar que la sangre derramada en el mar Negro y Mediterráneo se perdiera en el infinito del universo.
La piel temblorosa de los enemigos de la fe se convertía en aire cuya esencia desaparecía para dar razones a los caballeros de que su causa era justa. Las Cruzadas se sucedieron en la península de Anatolia y Tierra Santa, la sangre de cristianos y sarracenos se entremezcló en el punto del Mare Nostrum donde casi 2000 años antes el rey Darío perdió su cetro y su vida. En Salamina se volvía a dictar sentencia.
NÚMERO 2
Tan irremediablemente fría, tan insufrible y cínica como siempre, tan hostil y altanera rasgaba la paz que tras los años que logré escapar de ella pude cosechar.
No entiendo como el alma maldita de una amante despechada que tomó la decisión sencilla de llevar su cuerpo a precipitarse hacia la nada, impactando contra el suelo y crujiendo de forma atroz, me persigue para romper mis sueños y ahogar lentamente mi aliento.
Trágico día de Abril cuando te conocí, cayendo en la seducción más simple y tóxica que jamás pudiera imaginar, lentamente en vida me hiciste creer muerto, robaste cada minuto de placer, arrancaste la amistad y la autoestima y tejiste con los retales de mi esencia un ser desfigurado y lleno de miedos, odio y arrepentimiento.
Tres abriles a tu lado y dos trimestres, la caída de las hojas se llevó también la venda de mis ojos, en un arrebato de fuerza y orgullo que nunca sabré de donde salió pude correr hasta la puerta, bañarme bajo la fría lluvia de Octubre y gritar tu nombre, al que respondiste airada saliendo tras mi estela mientras yo corría a ver el mar desde el acantilado, allí me encontraste, pasmado hasta escuchar tus pasos en el barro, mis palabras se mezclaron con el viento y tras librarme de la carga las gotas de lluvia disimulaban tus lágrimas de ira, poseída intentaste arrojarme a los infiernos, resbalando y bajando en solitario hacia ellos, desapareciendo entre las olas.
-¿Has venido a llevarme?
NÚMERO 3
Tan irremediablemente fría, tan insufrible, la luz se perdía en su negro corazón. Tan solo el recuerdo de sentirme atrapada entre sus tentáculos puede hoy agarrotarme la garganta y ponerme de rodillas, suplicante. Parecería que aun ahora soy capaz de notar todos aquellos ojos que jamás vi, aquel enjambre de monstruos sin nombre que no estaban allí, bajo mis pies, esperando a devorarme lenta y brutalmente. Puedo escuchar el resquebrajar cristalino de su manto en perpetuo movimiento y mis manos luchando por mantener la cabeza a flote, golpeando tambores que se escurren entre los dedos para tocar una sinfonía de agónica partitura.
Las Nereidas se muestran galantes. Con una peculiar dulzura salada y esa suave danza de vaivenes infinitos, la seducción surte efecto en la inocente alma encandilada. Solo cuando ya sientes su tacto, en el instante en el que tu voluntad ha sucumbido, solo cuando ya sus manos se deslizan por tu piel, tan irremediablemente frías, tan insufribles, es entonces cuando te arrastran al más azul de los infiernos: aquel en el que nada arde pero el miedo quema.
NÚMERO 4
Tan irremediablemente fría, tan insufrible, tan dura... Podría no darle la estocada final, pero sería no acabar algo que necesita ser acabado. La idea llevaba tiempo corriendo por mi cabeza, necesitaba soltar el lastre que suponía tenerla dentro de mi, por más que intentaba buscar una excusa para no hacerlo no era posible encontrarla.
Casi como si un ser maligno se apoderara de mi cuerpo. Algo me hacía alargar las manos hacia ella. Acepté mi destino de forma irremediable, esperando que su frialdad no supusiera algo demasiado difícil de soportar. Mis manos se acercaban y, aunque por una parte quería luchar, por otra no.
Me resigné, en gran medida porque la resignación significaba acabar con todo aquello que me había llevado al punto en el que me encontraban. En ese instante, mis manos por fin la tocaron, y así la sentí, irremediablemente fría, con una insufrible cualidad para hacerme temblar y una dureza que me obligaba a agarrarla con firmeza.
Estaba dispuesto a acabar con todo, la cogí, me la llevé a la boca, reflexioné unos instantes y acepté el destino. La separé de mi boca, la posé sobre el papel y la tinta fluyó, las palabras salieron, y mi sequía acabó para siempre.
NÚMERO 5
Tan irremediablemente fría, tan insufrible con sus sarcasmos, pero todo era una coraza, incluso su mirada penetrante, que me impedía mirarle fijamente a los ojos.
Pero ella, realmente tenía miedo de volver amar y ser amada, de que por enésima vez las cosas le vuelvan a salir mal. De volver a ser esa niña que después de llorar a moco tendido, se convirtió en esa mujer que a todo el mundo ha hecho creer que no tenía sentimientos.
Día tras día, se dio cuenta de que no le regalaba música a sus oídos, que le demostraba las cosas con hechos, que aunque el bar estuviera lleno de gente para mi solo estaba ella allí.
Su mirada ya no era fría y se le escapaba una sonrisa cada vez que me veía. A mi me temblaban las piernas, cada vez que pensaba en darle ese primer beso, que cambiaría nuestro futuro y haría que todos los hechos pasados fueran un triste recuerdo o una anécdota que contar a nuestros nietos.
Y aunque me queje de su coraza, realmente yo tengo mas miedo que ella de que las cosas salgan mal. De que me gire la cara y me convierta en esa cosa rara que una vez la intentó besar.
Me preguntan ¿porque no me arriesgo?. Por que nada más me despido de ella con dos besos, me voy caminando a mi casa y ya la hecho de menos. Y si tuviera un no por respuesta, se acabaría eso de soñar despierto.





